En los últimos años, el crecimiento de las iglesias cristianas hispanas en el Reino Unido ha sido notable. Congregaciones llenas de fe, música y pasión por el Evangelio han florecido en distintos puntos de la ciudad.
Sin embargo, detrás de este crecimiento también ha surgido una preocupación legítima:
¿por qué tantas de estas iglesias destinan más recursos a salarios, gastos personales y regalías o beneficios que a proyectos comunitarios y de impacto social?
La respuesta no es simple, pero es urgente hablar de ello.
Una visión distorsionada del propósito del ministerio
El propósito original de la iglesia es servir:
“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Marcos 10:45).
Sin embargo, muchas congregaciones han caído en el error de transformar el ministerio en una estructura centrada en el sustento del liderazgo, en lugar de enfocarse en la misión.
Esto ha llevado a que muchos creyentes se alejen de la iglesia, sintiéndose decepcionados y con dificultad para volver a confiar en el verdadero Evangelio.
Cuando los fondos donados voluntariamente por los fieles se destinan principalmente a cubrir salarios, gastos personales o incluso regalías y beneficios internos, en lugar de invertirse en la expansión del Reino de Dios y en el servicio a la comunidad, el testimonio de la iglesia se debilita.
Asimismo, cuando la iglesia se enfoca más en sostenerse que en servir, en promover el desarrollo de sus miembros y en ayudarles a encontrar su verdadero propósito, pierde tanto su rumbo espiritual como el propósito social para el cual fue llamada.
Falta de transparencia y registro ante Organismos de control
En el Reino Unido, toda organización que recibe donaciones con fines religiosos o comunitarios debe registrarse ante la Charity Commission, el organismo que garantiza la transparencia y la buena administración de fondos públicos y voluntarios.
Sorprendentemente, muchas iglesias hispanas no están registradas, o han optado por transformarse en “limited companies” (compañías limitadas), operando como negocios y no como entidades sin ánimo de lucro.
Este modelo las aleja del propósito original de una iglesia: ser una institución ordenada, responsable y transparente ante Dios y ante la sociedad.
“procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres.” 2 Corintios 8:21
El desequilibrio financiero: más gasto interno que impacto externo
Cada libra donada representa la confianza de una familia, de un creyente o de un corazón agradecido. Por eso resulta preocupante que muchos ministerios destinen la mayor parte de sus ingresos a salarios, gastos personales, regalías o beneficios, mientras los proyectos de ayuda comunitaria, evangelismo y desarrollo social quedan descuidados o inexistentes.
Cuando los recursos del Reino se destinan principalmente a sostener la infraestructura interna en lugar de impactar vidas y guiar a las personas hacia la transformación, la iglesia deja de ser un motor de cambio espiritual y social, convirtiéndose en una organización pasiva y centrada en sí misma.
Cómo Holy House refleja propósito y transparencia en su ministerio
En Iglesia Holy House, servimos con propósito y transparencia
En Iglesia Holy House, creemos firmemente que cada fondo voluntario y público debe destinarse íntegramente al beneficio de los más necesitados y a proyectos que realmente transforman vidas.
Nuestro compromiso es con la transparencia absoluta, el uso responsable de los recursos y la rendición de cuentas, tanto ante Dios como ante la sociedad.
Por ello, animamos a todo creyente y colaborador a visitar nuestra pagina oficial como tambien el sitio web de la Charity Commission, para verificar que la iglesia donde participan esté debidamente registrada, que cumpla con los objetivos que declara tener y que sus aportes estén siendo administrados y distribuidos de manera ética, clara y conforme al propósito del Reino.
Asimismo, consideramos fundamental promover una rendición de cuentas periódica y la publicación detallada de los informes financieros, de modo que todo miembro o donante tenga acceso libre y transparente a la información sobre el uso real de los recursos.
Solo así podremos garantizar una iglesia verdaderamente íntegra, responsable y comprometida con el bienestar de su comunidad.
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. ( Santiago 2:17) y la obra sin integridad carece de sentido.
Un llamado a la integridad del cuerpo de Cristo
No se trata de juzgar, sino de reflexionar. La iglesia fue llamada a ser luz y sal del mundo, no una organización centrada en su propio bienestar.
La verdadera prosperidad de una iglesia no se mide por sus cuentas bancarias, sino por las vidas que impacta, las familias que restaura y las comunidades que levanta.
Administrar los recursos del Reino no es una responsabilidad administrativa, sino un acto sagrado de obediencia y amor.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.” Colosenses 3:23
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